Revelan un sistema fluvial de más de 3,700 millones de años en Marte

La tecnología de radar del rover estadounidense penetró el subsuelo del cráter Jezero y encontró capas sedimentarias que redefinen la comprensión sobre el pasado acuático del planeta rojo.
Destino Panamá
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Un grupo de investigadores concluyó que la existencia de formaciones geológicas ocultas bajo el suelo marciano apuntan a la presencia de agua líquida en una época remota de la existencia del planeta. Los resultados, difundidos a través de la publicación científica Science Advances a mediados de marzo de 2026, fueron obtenidos gracias al instrumental de exploración subterránea del rover Perseverance, activo en Marte desde 2021.

El equipo científico utilizó un sistema de radar de penetración profunda para examinar las capas internas del cráter Jezero, zona de aterrizaje de la misión Mars 2020. Debajo de la superficie se encontraron estratos con características propias de sedimentos depositados por corrientes fluviales, lo que indica que en ese lugar existió, hace entre 3,700 y 4,200 millones de años, un entorno con agua en movimiento que desembocaba en una masa de agua de mayor tamaño.

Según los investigadores, las formaciones detectadas responden al patrón característico del delta de río: estructuras que surgen cuando el flujo de agua pierde velocidad al momento de llegar a un lago o a un cuerpo similar, depositando los materiales que transporta. Que este tipo de configuración geológica se haya preservado en el subsuelo marciano representa un argumento adicional a favor de la existencia de ciclos hidrológicos activos durante los primeros mil millones de años del planeta.

Los hallazgos coinciden, en términos cronológicos, con un período temprana de Marte en el cual, según los modelos científicos vigentes, la atmósfera pudo ser considerablemente más espesa y las temperaturas superficiales permitían la presencia de agua en estado líquido. Es precisamente en ese intervalo de la historia marciana donde la comunidad científica concentra su interés al momento de indagar sobre la posible existencia pasada de organismos microscópicos.

Detrás de la elección del cráter Jezero hubo una razón científica de peso: las fotografías tomadas desde el espacio ya dejaban entrever, sobre el terreno marciano, los contornos de lo que alguna vez fue la desembocadura de un río, detalle que orientó a la NASA hacia ese punto del planeta. Sin embargo, el valor del estudio recién publicado radica precisamente en ir más allá de lo observable a simple vista: el radar permitió acceder a información estratigráfica enterrada que complementa y enriquece el registro geológico conocido hasta ahora.

Este descubrimiento se integra al conjunto de resultados acumulados por Perseverance a lo largo de su operación en Marte, dentro de una misión diseñada con tres propósitos centrales: estudiar la geología del planeta en profundidad, rastrear posibles huellas de microorganismos extintos y preservar muestras del suelo marciano para su eventual análisis en laboratorios terrestres en el marco de misiones futuras.

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