El uso responsable de plaguicidas es esencial en Panamá para salvaguardar suelos fértiles, cultivos productivos, ecosistemas y la salud humana, especialmente en un sector agrícola que contribuye significativamente a la seguridad alimentaria y al PIB rural.
El Panamá, los plaguicidas son herramientas necesarias en la agricultura para controlar plagas y enfermedades, siempre que se apliquen con responsabilidad técnica para maximizar beneficios y minimizar impactos ambientales.
En este contexto, la Asociación Nacional de Distribuidores de Insumos Agropecuarios y Maquinarias (ANDIA), gremio que agrupa a un número importante de los distribuidores de plaguicidas del país, se mantiene reforzando su enfoque educativo, promoviendo la capacitación permanente de los agricultores y el acompañamiento técnico como eje central de una agricultura sostenible.
“El riesgo no está en la herramienta, sino en el uso que se le da. Por eso apostamos a la capacitación agrícola como la principal vía para proteger el suelo, el agua y la vida. Hacer docencia a nuestros agricultores significa proteger a las comunidades, al ambiente y a las próximas generaciones, señaló un vocero de ANDIA.
Entre las buenas prácticas promovidas se destacan la lectura obligatoria de etiquetas, la correcta dosificación, el uso de equipos de protección personal y la aplicación técnica adecuada, medidas que reducen significativamente cualquier impacto ambiental y fortalecen la productividad agrícola.
La capacitación a los productores agrícola también cumple un rol preventivo. Su mal uso puede generar afectaciones al entorno, por lo que informar, capacitar y acompañar al agricultor resulta clave para evitar riesgos y fomentar una relación más equilibrada entre producción y ambiente.
ANDIA reitera su compromiso de trabajar de manera articulada con agricultores, autoridades, comunidades y otros actores del sector, con el objetivo de fortalecer una agricultura responsable que cuide los recursos naturales y garantice el futuro del campo panameño.
Con iniciativas de formación, divulgación de buenas prácticas y mensajes de concienciación, el gremio ratifica su rol como aliado del desarrollo agrícola responsable, convencido de que producir alimentos y cuidar la vida deben ir siempre de la mano.
El Ministerio de Desarrollo Agropecuario prohibió en enero de 2026 ocho plaguicidas altamente peligrosos como alaclor y endosulfán, restringiendo su registro, importación y uso para reducir contaminantes persistentes en suelos y agua. Normas como el Resuelto DAL-042-ADM-2011 regulan aplicaciones terrestres, prohíben descarte inadecuado y exigen manejo de envases.


