El ecologista panameño Stanley Heckadon, en una entrevista concedida al periodista Álvaro Alvarado en marzo de 2025, manifestó que el proyecto de Río Indio es una idea antigua y necesaria; y que se preveía la necesidad de fuentes de agua alternativas para el Canal de Panamá. No titubeó al expresar que apoya el proyecto porque no hay otra alternativa actual para obtener agua adicional tanto para la creciente región metropolitana así como para las operaciones del Canal. Descarta el uso de otros ríos como Bayano o Mamoní por estar alterados y deforestados. Y fue enfático al señalar que el proyecto debe ejecutarse asegurando el apoyo a los pobladores y la protección ecológica del río.
Garantizar el agua suficiente para sostener las operaciones del Canal de Panamá y decidir el destino de miles de personas que habitan la cuenca del Río Indio, tal vez sea el desafío más complejo en la historia moderna del país. Porque no se trata solo de complejos cálculos de ingeniería o de simples cifras de inversión: es el dilema de un país atrapado entre urgencias climáticas, necesidades económicas y los derechos fundamentales de sus ciudadanos.
Es en medio de esta encrucijada que toma fuerza el Proyecto de la Represa Multipropósito de Río Indio, una obra de carácter faraónico cuyo costo ronda los 1,600 millones de dólares, de los cuales 1,200 millones irían al diseño y a la construcción, mientras que 400 millones estarían asignados a la compensación social y a los esfuerzos de reasentamiento comunitario. Durante la fase de construcción, que tomaría unos cinco o seis años, el proyecto generaría entre 1,000 y 2,700 empleos directos, según las estimaciones hechas.
Cuando el agua se convierte en crisis
En el estudio publicado en 2019, Oferta y uso de agua en Panamá, se establece que en 2018 el volumen de agua facturada a escala nacional fue de 425.6 millones de metros cúbicos (m3). Eso significa un incremento de 187.56 millones de m3 con respecto al año 2000 cuyo volumen facturado estuvo cerca de 238.04 millones de m3. En el breve lapso de 18 años la demanda facturada creció un 78.9 por ciento.
En el documento citado se indica, además, que la producción total de agua potable durante 2018 fue de 719.9 millones de m3 mientras que en el año 2000 era de unos 392.41 millones de m3. En ese período de tiempo (18 años), la producción creció un 83.4 por ciento.
Evidentemente, Panamá ha tenido una de las tasas de crecimiento más altas del mundo para el uso económico del agua en los últimos quince años, según lo confirma el reporte El agua en la economía de Panamá, publicado por el Banco Interamericano de Desarrollo.
Y es evidente, también, que la situación hídrica de Panamá no es un problema teórico que pueda posponerse indefinidamente. Los números no mienten y existe una realidad apremiante que amenaza con fuerza: los lagos principales del Canal, Gatún y Alajuela, que suministran agua a más de 2 millones de personas distribuidas entre Panamá, Colón y Panamá Oeste, están sometidos a una presión sin precedentes desde dos frentes simultáneos.

Por un lado, el ya mencionado crecimiento vertiginoso del consumo impulsado por una población que se multiplica y por el acelerado desarrollo industrial. Y por el otro lado, el cambio climático ha mostrado sus colmillos de manera tangible y medible. Los diez años comprendidos entre 2015 y 2024, fueron los más calientes de los que se tengan registros en la región. Específicamente, el año 2023 destacó como el más seco en los registros históricos de la Cuenca del Canal. Con precipitaciones 25 por ciento debajo de lo normal, provocó repetidas restricciones de calado que afectaron el comercio internacional que depende de la ruta canalera.
La solución que divide a una nación
El 24 de agosto de 2016 fue presentado oficialmente el Plan Nacional de Seguridad Hídrica 2015 – 2050: Agua para Todos, un documento que materializaba la estrategia acuífera durante los próximos 35 años y cuyo objetivo era asegurar la disponibilidad, la calidad y la sostenibilidad del agua que necesitara el país. En este plan se habla explícitamente de “reservorios multipropósito” como uno de los instrumentos para aumentar la seguridad hídrica de Panamá, afrontar el déficit durante las estaciones secas y el abastecimiento urbano.
El Proyecto de la Represa Multipropósito del Río Indio materializa la mencionada estrategia de reservorios multipropósito. Concebida como la pieza fundamental del plan, la magnitud del que se proyecta construir en la cuenca de Río Indio refleja la escala del problema que pretende resolver. Si se ejecuta según lo diseñado, este reservorio transformaría radicalmente el panorama hídrico nacional.
Actualmente, los lagos existentes aportan 412 millones de galones diarios (MGD) de agua, cantidad que se proyecta aumentar a 605 MGD con las nuevas plantas potabilizadoras en construcción. El reservorio de Río Indio, sin embargo, aportaría entre 605 y 825 MGD adicionales, prácticamente duplicando la oferta hídrica disponible. Este incremento elevaría la confiabilidad del sistema de agua del Canal a una cifra cercana a la perfección: 99.6%.
El proyecto suministraría agua a más del 55% de la población del país, fortaleciendo dramáticamente la capacidad del sistema de lagos del Canal y garantizando la provisión tanto para consumo humano como para el funcionamiento continuo de la vía interoceánica, que representa aproximadamente el 3.1% del PIB panameño y facilita alrededor del 2.5% del comercio marítimo global.
Un proyecto de proporciones faraónicas
Entre 2017 y 2020, la Autoridad del Canal de Panamá lideró los estudios técnicos, sociales y ambientales requeridos para elaborar el diseño conceptual de esta megaestructura, que estaría ubicada en el paraje conocido como Cerro Tres Hermanas, entre las provincias de Coclé, Panamá y Colón.

Entre sus características más destacadas sobresalen que la estructura principal sería una Presa de Enrocado con Cara de Concreto (CFRD), una pared descomunal construida con rocas y recubierta con una capa de cemento en el lado que contiene el agua. La represa tendría una longitud aproximada de 840 metros y una altura de 80.5 metros
Y la cereza del pastel: un túnel subterráneo de transferencia de aproximadamente 8,700 metros de longitud y 4.5 metros de diámetro para trasvasar el agua, por medio de gravedad, hasta el lago Gatún.
En la cuenca del Río Indio, el proyecto contará con un lago artificial de una extensión cercana a los 580 kilómetros cuadrados y con capacidad para almacenar 1,577 millones de metros cúbicos de agua. Adicionalmente, el diseño incluye una instalación para generar 1.6 megavatios de energía eléctrica – el equivalente al consumo diario de un poblado como La Pintada, en la provincia de Coclé, o de San Carlos, en Panamá Oeste.
También contaría con los mecanismos necesarios para asegurar que un caudal mínimo fluya por el río asegurando la preservación del ambiente aguas abajo.


