Reflexiones sobre el libro PARA SER GRANDE, LA VIDA DE BASILIO Misterios de los aromas

Aristides Ureña Ramos
10 Min Read
278 Views

Existen íntimos recuerdos colmados de fragancias y suaves aromas, ellos nos trasportan a momentos muy especiales que se anidan en nuestro pasado.

¡Entonces, sí!… hay un entonces, cada vez que nos abandonamos a ellos (recuerdos) caen aquellos oxidados candados que han custodiados celosamente las intimidades que sostiene el lado conmovedor de nuestra vida, por eso desnudarnos a través de relatos nos brinda la ocasión de alimentarnos y crecer en nuestro lado humano guía de la mano de las emociones.

Perfumes de Agua de Maravilla en Cuesta de Piedra.

Contamos con un territorio imaginario que es compartido por la mayoría de los panameños y a tejer este (recuerdo) es de seguro aquella fragancia que en antaño nuestras mujeres usaban, y que en lo personal me recuerda a mi abuela, pues muchas veces mi madre sobaba las piernas de mi abuela con Agua de Maravilla, para quitar los dolores de todo el cuerpo… pero ¿quién va a olvidar esa fragancia?

Aroma que estimulaba agradablemente cada objecto, fragancia usada por las mujeres panameñas y sobre todo el lugar que dicha botellita de vidrio venía a ocupar en el comedor de mi casa, un pedestal propio que no competía con el altar donde siempre se coloca la virgen protectora de nuestra demora, en mi caso la Inmaculada Concepción, Virgen de Lourdes.

Esa fragancia de Agua de Maravilla viene a mi mente, cuando abro el libro autobiográfico de Basilio González PARA SER GRANDE y que me clavó en mi silla para escribir estas notas -después de estar alejado mucho tiempo de este menester- de inmediato le doy y le doy a escuchar un ángulo de esta maravillosa historia donde Basilio nos dice:

“Cuesta de Piedra es un pueblo encajado entre Volcán y Bugaba, próximo a Cordillera y al río Macho de Monte, en la provinciade Chiriquí. Cordillera es la zona más lluviosa de Panamá. El río Macho de Monte alberga una hidroeléctrica que ha alimentado la red nacional de electricidad desde hace décadas.”

Este pasaje se basa en el testimonio de Basilio sobre Cuesta de Piedra, el lugar donde nació, situado en una zona elevada y apartada de Panamá, caracterizada por lluvias, quebradas y montañas. Invita a quienes deseen conocer el entorno a imaginar sus aromas únicos sumergido en sus anécdotas.

Más adelante, se adentra con la descripción:

“Mamá tenía una parcelita de 500 metros cuadrados, que mi abuelo le compró a mi tía Esmeralda. Allí crecí yo, en una casa de tablas con techo de zinc sostenido con piedras para que no se volara el techo. El piso era de tierra, ya que no había para poner piso de cemento. En ese mundo, entre lo salvaje y lo rural, donde la noche caía rápido y el día empezaba muy temprano, crecí entre la rula y los bijaos, entre el biombo, las canicas, el trompo y jugando baloncesto en la cancha comunal.”


El misterio que deja los aromas de nuestras Madres

Existe un lugar donde el viento sopla como torbellino enloquecido, que aparece cuando mengua el ímpetu… a rescatarnos como un diamante precioso se clava en el centro de nuestros corazones, es así como aparece la memoria de los recuerdos y de las profundas emociones que nos prepararán a la acción de gratitud. Ese hilo umbilical que une a cada ser a su creadora (Madre) dota a cada uno de nosotros a poseer aroma que nunca nos abandonará… y que da certeza.

Pues ese misterio es el que nos permite inconscientemente de activar los recuerdos, el deleite de los buenos aromas y comprender las ricas fragancias que nos nutren de sanos modales, de tranquilidad y serenos pensamientos.

Curioso es el pasaje descrito por Basilio cuando su madre le enseñaba a barrer, lavar la ropa, planchar la ropa, “cosas de mujeres que un varón no tiene que aprender” … y nos dice lo siguiente:

“Justo en esa habitación del Sheraton, en Buenos Aires, me encontré con mamá. La vi sonreída, con un gesto pícaro, y sentí que me decía: ¡Te lo dije!

Las lágrimas brotaron de mis ojos, mientras enchufaba la plancha y le quitaba las arrugas a mi camisa. Al llegar a mi boca, el sabor saladito me hizo recordar las mejillas de mamá, cuando la besaba y ella sudada, y me abrazaba con todo su amor.

¡Lloro por ti mamá, te lo debo todo…!

En un mundo de continuos cambiamientos, de tantas distracciones, para Basilio existe un punto fijo que gira en torno a él… un sol brillante que nunca se nubla, pues su luz es guiada por su Madre, los principios de fe y de convivencia familiar, es allí donde nos conduce la lectura de este libro.

“Solo compartí con papá poco tiempo. Un día se fue y nunca más volvió. Papá, cuyo nombre era Eladio González, nació el 11 de mayo de 1935, en Cabuya, Chiriquí. Era un hombre con gran verbo y tocaba muy bien la guitarra, además de que sabía cantar. Quizás con esos dotes logró conquistar a mamá. Papá fue elegido representante de corregimiento y formó parte de los 505, que aprobaron la Constitución de 1972. Fue representante por Varital de Bugaba.

Lo curioso es que papá era un torrijista de sangre. La campaña política lo llevó por Santa Marta de Boquerón. Ahí conoció a mamá, una apasionada arnulfista. De esa unión nació mi hermana Briseida, en 1972, y después yo, en 1976.

Briseida y yo éramos, somos dos hermanos muy unidos. Dormíamos en la misma cama, junto a mamá. Nunca importó cómo era esa cama, lo que importaba era que nos sentíamos muy seguros por estar al lado de mamá, y sentir su arrullo, caricias, besos… Sentir su respiración y la forma cómo nos abrazaba”

Nos olvidamos de la ternura

Los desafíos que lo cotidiano nos trae comportan grande atención, los empeños ocupan la mayoría del tiempo disponible para nuestro cultivo personal, tiempo para la familia, tiempo para nuestras necesidades personales, van menguando poco a poco que nos hace olvidar nuestra calidad de vida. Es aquí en este “entonces” que cabe valorar esta propuesta de Basilio.

Recogernos entorno a los perfumes y olores que estos relatos nos brinda, pues indiscutiblemente este libro es un vademécum para guiar a nuestras generaciones en la superación personal sin importar la cuna donde uno proviene.

Fratello Gerard Big Rover y Basilio González – Cuando se une los gavilanes.

Por allá de mis lados, se dice que: reunión de gavilanes mortandad de pollo. Esa frase es para indicar que la fuerza que produce la unión de brillantes personalidades produce buenos frutos, pues a recoger y organizar este libro ha sido Gerardo Berroa (fratello Gerard Big Rover) quien con su experiencia editorial, logra llevar a buen puerto la idea -que desde lustros- se anidaba en Basilio.

Un producto único e irrepetible que sin duda alguna merece respaldar.

El tiempo de escritura es tirano.

Me falta el espacio para seguir respirando estos agradables perfumes, a tal propósito la similitud que Basilio al narrar tiene con Dante Aliguiere en su DIVINA COMEDIA pues la musa inspiradora de Beatriz viene a ser colmada con la presencia de Laurence… esposa que fascina con la ternura que ha construido en torno a Basilio, siendo la piedra angular de su vida.

Para los amantes de los antiguos perfumes, de los aromas, del misterio a comulgar con la belleza de los buenos sentimientos, será esta la ocasión para re-encontrarnos con esos deseos. Y sin duda agradecer a Gerardo Berroa y Basilio González por la belleza de este libro.

Comparte la noticia:

Otras Noticias que podrían interesarte