Las imágenes del dictador venezolano, Nicolás Maduro, atragantado con trozos de carne de res en uno de los más lujosos restaurantes de Turquía, dieron la vuelta al mundo.
“Esto es una sola vez en la vida ¿verdad?”, comentó Maduro aquel septiembre del 2018, según mostraron videos, mientras el famoso cocinero Nusret Gökçe cortaba teatralmente trozos de carne para el dictador y su mujer, Cilia Flores.
En Venezuela no hay carne. Se estima que un 80% de los venezolanos no tiene acceso a proteínas animales, miles buscan comida en la basura y millones huyen del país por hambre.
La conexión de Maduro con Turquía no es nueva. La relación se estableció después de la muerte de Hugo Chávez, un crítico del dictador turco, Recep Tayyip Erdogan, por su papel en Siria, aliado tradicional del chavismo.
Después de la muerte de Chávez en el 2013, Erdogan cortejó a Maduro con una ruta de Turkish Airlines para conectar Estambul con Caracas y ofertas de comercializar alimentos y productos farmacéuticos por derivados del petróleo venezolano.
En julio del 2016 el dictador venezolano respaldó a Erdogan, luego de un intento de golpe de estado. Maduro acusó a Estados Unidos de haber orquestado el levantamiento. A finales de ese año, hizo el primero de sus cinco viajes a Turquía y fluyeron los acuerdos.
Turkish Airlines inició viajes a Caracas y comenzó a construirse una red de negocios secreta para operar fuera del alcance de las sanciones financieras impuestas por Estados Unidos.
Comercio clandestino de oro
Esos vínculos han sido denunciados por Washington que asegura que el comercio clandestino de oro y alimentos de Venezuela con Turquía ha evolucionado hasta convertirse en un esquema de múltiples niveles basado en la criminalidad.
En ese contexto, la visita a Caracas del ministro de Asuntos Exteriores de Turquía, Mevlüt Çavu?o?lu, a finales de agosto, tenía un objetivo más allá de las celebraciones de 70 años del establecimiento de relaciones diplomáticas entre los dos países.
Turquía, junto con China, Irán y Rusia, son los principales soportes externos del régimen chavista, en su pugna contra el líder opositor Juan Guaidó, el presidente interino de Venezuela, reconocido por 60 países del mundo.
Antes de viajar a Caracas, según reveló el diario madrileño ABC, Çavu?o?lu, telefoneó al opositor venezolano Henrique Capriles, quien había dejado entrever su inconformidad con la decisión de Guaidó y 27 agrupaciones opositoras de no participar en las elecciones legislativas de diciembre.
El canciller turco, asistió a la ceremonia de cambio de gobierno en República Dominicana, donde coincidió con el secretario de Estado, Mike Pompeo, y hablaron sobre Venezuela. ABC aseguró que “el Pentágono desestimó el nuevo intento de diálogo” planteado por Turquía. Çavu?o?lu, dijo que la iniciativa fue coordinada con la Unión Europea.
Según el propio Capriles, luego del intercambio entre ambos diplomáticos, se abrió espacio a esas conversaciones. La llamada buscaba tender puentes entre opositores y el régimen de Maduro.
Los contactos continúan, ahora con la posible postergación de la fecha de los comicios como tema central. Maduro no quiere dar su brazo a torcer, según fuentes citadas por la agencia estadunidense Bloomberg.
Negociación de Capriles
Capriles, dos veces candidato presidencial y uno de los líderes más respetados entre los adversarios del chavismo, negoció por su cuenta una mediación de Turquía para disputarle el liderazgo a Guaidó, lo que ha traído como resultado un mayor fraccionamiento del universo antichavista.
Capriles logró el indulto de 50 presos políticos -de los 380 que sobreviven en las cárcel del régimen venezolano- y 60 perseguidos y exiliados políticos a cambio de participar en los comicios legislativos de diciembre que organizó Maduro con una entidad electoral nombrada a dedo.
“No fue un trueque para lograr la participación en elecciones convocadas por el chavismo en condiciones no democráticas, sino una acción política”, reaccionó Capriles.
El dirigente rechazó que el dilema opositor se reduzca a votar o no votar en el proceso que la oposición, Estados Unidos, la Unión Europea y otros actores han desmeritado por no reunir condiciones democráticas.
“El verdadero dilema es luchar o no luchar. Y yo he decidido luchar. No me voy a quedar de brazos cruzados. No soy candidato y tengo una inhabilitación”, indicó. Aseguró que impulsará candidaturas ajenas pues “no le vamos a regalar la Asamblea Nacional a Maduro”.
En el 2017 luego de que cuatro gobernadores opositores se unieron al chavismo, Capriles dijo que no formaría parte de una oposición a la que “les tiran un hueso y lo agarran”.
Pero ahora cambio su discurso completamente. “Si la dictadura deja una rendija, nosotros tenemos que meter la mano, para después meter el pie, y así poder abrir la puerta por completo”, aseguró este fin de semana para justificar su decisión.
Gobierno en internet
Capriles criticó a Guaidó por jugar a ser “gobierno en internet” sin incidencia y reconoció que debe negociarse con Maduro que es “quien está en el poder”.
“Esas acciones se hicieron sin conocimiento ni autorización del gobierno interino, la Asamblea Nacional, ni del acuerdo unitario alcanzado y anunciado por 27 organizaciones políticas que agrupan a las fuerzas democráticas. Por lo tanto, las desconocemos”, dijo Guaidó a través de un comunicado.
Estados Unidos, por otra parte, reconoció que no fue informado sobre los pasos que iba a dar Capriles. “Como dijo él es algo que hizo sin avisar a nadie. No sabíamos”, afirmó James Story, embajador de Estados Unidos en Venezuela, para quien la unidad de la oposición no quiere decir unanimidad.
“Capriles es un gran amigo mío. Ahora tiene un gran compromiso: debe enfocarse en la lucha para lograr condiciones mínimas no solo para las parlamentarias sino también para una elección presidencial y no aceptar lo inaceptable”, añadió Story.
“No debe aceptar una farsa, nada fraudulento. Si no es así se hace cómplice del régimen”, afirmó. “Nosotros creemos que no existen condiciones mínimas para estas elecciones”.
Estados Unidos solo reconoce al gobierno interino de Guaidó y los partidos democráticos, señaló Story. Recalcó que esto será así hasta el cese de la usurpación. “Nosotros vamos a seguir apoyando al presidente Guaidó y la comunidad internacional también”, aseguró.
El Departamento de Estado en un comunicado indicó que no avalará el fraude electoral. “Instamos a todos los actores democráticos, tanto dentro como fuera de Venezuela, a continuar insistiendo en las condiciones necesarias, internacionalmente aceptadas, para unas elecciones libres y justas”, señaló el comunicado.
Otros 33 países firmaron una declaración para hacer un llamado a la democracia en Venezuela. En el manifiesto están incluidos miembros del Grupo de Lima, del Grupo Internacional de Contacto y algunos Estados miembros de la Unión Europea.
Al mismo tiempo, Estados Unidos sancionó a dos miembros del Consejo Nacional Electoral de Venezuela y a otros dos funcionarios como parte de las medidas de presión contra el régimen venezolano.
“Nosotros y nuestros socios democráticos en Venezuela y la comunidad internacional no contribuiremos a legitimar otro fraude electoral más llevado a cabo por el régimen de Maduro”, dijo Pompeo en un comunicado.
“La única solución a la crisis en Venezuela son elecciones libres y justas reales, no esta farsa política”, añadió.
Por el momento la falta de una estrategia conjunta en la oposición venezolana favorece la permanencia del régimen en el poder.
Tras el llamado a la abstención de Guaidó y 27 partidos políticos opositores, la Conferencia Episcopal Venezolana manifestó que debería existir una propuesta alternativa clara por parte de la oposición.
Capriles llamó a todos los ciudadanos a votar y aseguró que aún con todas las condiciones en contra es necesario continuar luchando por caminos democráticos.
Su partido Primero Justicia (PJ), reafirmó que no participará en el fraude y advirtió que quienes lo hagan quedarán fuera de la militancia.
La cadena estadunidense CNN aseguró que un representante de la Fuerza del Cambio, un partido con el que Capriles ha creado vínculos, inscribió en la medianoche de este viernes a 277 candidatos para las elecciones de diciembre.
Venezolanos no van a votar
Más allá del pleito entre políticos, es la sociedad la que deberá alinearse con las posiciones que planteen los liderazgos. La encuestadora Datanálisis registró que solo el 13% del país está seguro de votar en cualquier circunstancia, y 40% dijo que le gustaría votar, incluso en condiciones adversas.
El contexto es aún peor, pues 80% del país aspira que Maduro abandone el poder y menos del 20% confía en la autoridad electoral que ha convocado a una elección amañada y con una burocracia que responde al régimen.
Luis Vicente León, director de Datanálisis, estimó que Capriles va a tener una votación importante pero será difícil que la pueda masificar para ganar mayoría en la Asamblea Nacional ni para construir el momentum de lucha política.
“Puedes o no estar de acuerdo con Capriles, pero quienes creen que la estrategia adoptada estos 20 meses no ha funcionado tienen el mismo derecho a intentar una acción de cambio. La falta de unidad es asunto de ambos no de uno solo”, opinó León.
La Casa Blanca, lo dejó claro: La unidad opositora debe construirse en torno a Guaidó para ser validada por Washington.
Por ahora lo más visible es la consecuencia en la oposición, que enfrenta su momento de mayor fragmentación. A simple vista se determinan al menos cinco bloques, comenzando por el de mayor fuerza y validez institucional que encabeza Guaidó.
El otro es el liderado por Capriles. Y más allá está el sector que lidera María Corina Machado, que pide una opción de fuerza internacional. Además, existe “otra oposición”, conformada por partidos minoritarios que desde el año pasado se sentaron en una mesa de diálogo con Maduro para “lograr la paz” y acordar el marco que rige las elecciones de diciembre.


